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sábado, 6 de junio de 2015

El fútbol como medio educativo.

"El fútbol tiene un papel importante que desempeñar en la sociedad. Los jugadores deben tener un sentido de responsabilidad social" (Vicente del Bosque). 

Enlace original foto: www.futbol-tactico.com


Cada vez son más frecuentes los partes arbitrales donde se contemplan insultos, amenazas o agresiones. Lo peor, que dichas incidencias son también habituales en el fútbol base, donde la víctima en muchas ocasiones es el árbitro, que puede contar con 16 o 17 años. Si además el árbitro es mujer, no le queda otra que aguantar la carga del machismo, tan inherente aún a este deporte. 

Los padres y madres juegan aquí un papel fundamental. Si se insulta al árbitro, figura de autoridad, el niñ@ o adolescente también lo hará, a lo mejor no en ese momento, a lo mejor no a esa figura de autoridad. Si papá o mamá ridiculiza a un compañero, se aprenderá este modo de interacción social como medio para alimentar la autoestima. Si se verbaliza que "las mujeres no tienen nada que hacer en el fútbol", si el árbitro "está ciego" o "es muy malo", o un jugador es un "bulto", el niñ@ asimilará esas actitudes, las expresará de igual modo y reaccionará conforme a ellas. Por supuesto estas expresiones son de las más suaves que se pueden oír cualquier sábado o domingo. 

El fútbol es el deporte más practicado con diferencia. Según informe del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, en el 2014 se registraron en Andalucía 145.195 licencias para jugadores y 4.790 clubes federados, siguiéndole el baloncesto con 53.404 licencias y 607 clubes. Este es un dato que no puede pasar desapercibido para nadie. El fúbol base como cualquier otro deporte de iniciación tiene una finalidad principalmente educativa y lúdica.

 Cuando apuntamos a nuestro hij@ a una escuela de fútbol, ¿lo hacemos porque pensamos que será el próximo Messi? ¿porque creemos que tiene talento y se podrá ganar la vida en el mundo del fútbol? ¿lo apuntas simplemente para que realice una actividad deportiva? En cualquiera de los casos, debemos ser conscientes, que cuando "metemos" a nuestro hij@ en una escuela o club, también lo estamos incorporando en un contexto educativo y social. Esto quiere decir, que no sólo adquieren los aprendizajes técnicos y tácticos, o mejoran su condición física, además se empapan de actitudes, comportamientos y valores.

 El entrenador o monitor deportivo será un ejemplo a seguir para los alumnos, quienes aprenden principalmente por imitación. Lo que haga o diga el entrenador lo harán ellos. Entrenadores y monitores tienen la difícil tarea de crear un clima de cooperación y cohesión entre los alumnos a través del cual aprenderán a afrontar un determinado problema, a respetar decisiones de figuras de autoridad, a tolerar las derrotas, a compartir, a ser responsables del material, a superar retos, a jugar en equipo, a implicarse, a ser humildes cuando se gana, a esforzarse para conseguir algo, a ayudar al compañero... 

Los clubes y escuelas deportivas tienen la responsabilidad de educar en actitudes, comportamientos y valores que fomenten el desarrollo personal como cualquier otro contexto educativo, y las federaciones territoriales deben velar porque así sea. Es más, deben facilitar y reforzar la formación académica de sus alumnos así como controlar el comportamiento de los padres en las instalaciones deportivas. ¿Cómo reaccionaríamos si en el cine una persona se levanta y grita insultando al protagonista? Es absurdo. Las escuelas que se preocupan de esto tienen un valor añadido cara a la sociedad. El fútbol en niñ@s y adolescentes es educación y diversión. 

Hoy día todas las escuelas y clubes cuentan con buenos profesionales que instruyen en técnica y táctica a un gran nivel, si el niño tiene talento llegará lejos. Los padres y madres tenemos la obligación moral, de buscar el mejor entorno de aprendizaje para nuestros hijos. No vale apuntarlo en una escuela o club porque esté más cerca, porque allí vayan sus amigos, o porque sea de "mayor categoría", no se puede tomar esto tan a la ligera. Debemos seleccionar la escuela más coherente con las actitudes y valores con los que educamos en casa, la que nos dé mayor seguridad en la formación de aquellos aspectos de la personalidad del niño que servirán de eje para su desarrollo psicosocial. Después de todo, al margen del talento, al final lo que queda es la persona.

viernes, 22 de mayo de 2015

La gestión de la suerte.

"No podemos cambiar el viento, pero sí podemos ajustar las velas". 

Enlace original foto: Sergio Rico, el niño que no quería acabar de entrenar. (www.estadiodeportivo.com)

En el fútbol, como en la vida, hay cosas que podemos controlar, y cosas que no podemos controlar. Las lesiones, el árbitro, el nivel y estado de ánimo del rival, el público... incluso el clima, si llueve, o si hace excesivo calor. Todas ellas son variables que se escapan a nuestro control, que influyen en el juego, pero que a su vez, no son determinantes. 

Es fácil apreciar en un equipo que acumula varias victorias, además de tener buen rendimiento, que la suerte también la tiene de cara, todo le sale. Por el contrario también ocurre. El equipo que encadena resultados insatisfactorios, incluso observándose a priori buen rendimiento en los jugadores, parece sin embargo, que por mucho que se esfuercen, la suerte les ha dado la espalda. ¿Hasta qué punto influye la suerte en el fútbol? ¿hasta qué punto podemos tener control sobre ella? Sin duda, el entrenador o deportista que consiga poner el viento a su favor marcaría la diferencia, sería determinante. 

En mis charlas suelo poner como ejemplo de suerte a Sergio Rico. Este chico de 21 años, hace apenas dos temporadas, era el segundo portero del Sevilla Atlético, el equipo filial del Sevilla FC. No sabemos qué se le podía pasar por la cabeza, pero a todo el que le guste el fútbol, lo que quiere es jugar, es posible que incluso se planteara dejarlo. La cuestión es que la suerte quiso, por lesión de los porteros, que Sergio debutase con el primer equipo en septiembre de 2014, en Primera División. A día de hoy como ya sabemos es portero titular y flamante campeón de la Europa League. 

La suerte llega, incluso para los equipos que creen haberla perdido, y siempre está presente en cada partido. Pero lo verdaderamente interesante no es confiar en que venga o no de cara, sino poder gestionarla a tu favor. A todos nos corresponde una parte de suerte. Si Sergio no hubiera estado a la altura, posiblemente el Sevilla FC hubiera buscado otro portero en el mercado de invierno. Si no estás preparado, no gestionas tu parte de suerte. Cuando ni siquiera controlas lo que depende de tí, la suerte te gana terreno, y tus probabilidades de éxito se reducen al mínimo. 

Para empezar a gestionar tu parte de suerte, lo primero que debes hacer es tener el control de aquellos factores que dependen únicamente de tí. A medida que haces tus entrenos de mayor calidad, y ejerces más control sobre el estrés, la ansiedad, las dudas y los miedos, tu capacidad de concentración y tu autoconfianza aumentan. 

Entonces suceden varios fenómenos. Detectas con mayor eficiencia cuando la suerte está de tu parte y cuando no lo está. Cuando te da una oportunidad o cuando debes reaccionar, te anticipas, y le tomas ventaja. Por otro lado, suele suceder también, que tu seguridad es percibida por el rival como amenazante, lo cual, dependiendo de la presión y la calidad de sus propios recursos para hacerle frente, puede interferir o reducir su propia eficacia. Le sigues ganando terreno a la suerte. 

A medida que vayas adquiriendo práctica en la gestión de la suerte, verás que en gran parte, tener o no tener suerte depende de tí, que ante situaciones similares, habrás tenido buena o mala suerte dependiendo de lo preparado que estés. 
La gestión de la suerte es la gestión de tí mism@.